Los coletazos de Piscis en la Era de Acuario

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El uso de imágenes, mandalaslibros sagrados o sutras y mantras (palabras sagradas) son parte de los símbolos que toda práctica o religión enseña a sus seguidores como herramienta de fe. En la era pisciana eran parte de enseñanzas que se transmitían en secreto, de maestro a discípulo, pero en la Era de Acuario están disponibles para todos, incluso de forma virtual. ¿Se corrompe la práctica o se hace más accesible el conocimiento?

  

                                                                            
Con el advenimiento del siglo XXI mucho se ha dicho de la Era de Acuario, cuyo nacimiento se ha aparejado con el nuevo milenio, al considerar que estos últimos 2000 años (ligados la era cristiana) se corresponden con la Era de Piscis.

Sobre la entrada en la Era de Acuario se viene hablando desde las últimas décadas del siglo XX, aunque el tema ha cobrado mayor popularidad en el siglo XXI, con al auge de tendencias de la Nueva Era (New Age) que propagan y amalgaman todo tipo de prácticas y creencias espirituales antiguas, que cada quien adapta a su estilo personal.



El resultado ha sido el surgimiento de un eclecticismo muy criticado por quienes siguen religiones tradicionales -al buen estilo pisciano-, más acostumbrados a las discusiones y enfrentamientos entre variadas tendencias de una misma corriente (como pasa en el cristianismo y en el budismo, por poner ejemplos), donde cada grupo afirma defender la verdad y la práctica correcta de su fe. 

Dado que no hay total claridad sobre la fecha exacta de entrada en vigencia de la nueva era astrológica (algunos dicen que fue en los años 60, otros que en el 2000 o después del 2300), la situación del mundo parece indicar que estamos en un período de transición. Y como es lógico en toda transición, vivimos un momento en que ambas tendencias coexisten: mientras Piscis lucha por no desaparecer, Acuario lucha por imponerse.


Esa lucha está en el trasfondo de todas las polémicas que visibilizamos como espectadores virtuales a través de Internet y donde seguidores de una misma corriente se concentran más en lo que los separa que en los que los une. Vivimos así entre vaivenes de una era que termina y otra que comienza:  los coletazos finales de Piscis y las primeras brazadas de Acuario.

Para entender mejor la contraposición de las dos eras, recordemos lo escrito en Temas de Estudio de Argos en la red sobre la transición de Piscis a Acuario:

«La era pisciana se inicia a partir del nacimiento del Gran Mesías: Jesús. Piscis es un signo relacionado con la energía inconsciente y el misticismo… El ciclo de Piscis ha estado marcado por el dualismo con­ceptual: espiritualismo y materialismo, la lucha entre las ideologías contrarias, la Iglesia y el Estado en guerra, la ciencia y la religión en conflicto. 

Por su parte, Acuario indica el comienzo de un cambio en la conciencia del ser humano, el surgimiento de nuevos paradigmas en aspectos como la religión, el desarrollo individual, la sexualidad, la ecología, lo social, cultural, científico y tecnológico, y en la globalización acaecida durante el siglo XX.«

Como consecuencia de la coexistencia de ambos paradigmas vemos cómo unos acogen las nuevas tendencias con furor, en tanto otros cuestionan las nuevas prácticas y defienden a capa y espada las tradiciones. 

Para los piscianos defender su culto es vital y cualquier desviación es vista como una pérdida de la esencia o de la pureza, lo que para los acuarianos no es más que sectarismo, exclusión, y fe ciega, sin criterio ni conocimiento.

Veamos algunos ejemplos, relacionados sobre todo con el manejo de símbolos religiosos o esotéricos, donde se hacen claras las diferencias.

El uso de símbolos y dos eras en pugna

En cierta época fui practicante del Budismo Nichiren, una corriente budista japonesa que tiene como eje de su práctica y fe la entrega de un pergamino llamado Gohonzon, mandala que se tiene como objeto sagrado frente al cual se reza un mantra y se recita un sutra

La entrega de ese mandala a los practicantes occidentales siempre ha sido exclusividad de dos organizaciones japonesas a las cuales los creyentes se afilian: una religiosa, la Nichiren Shoshu, y otra laica, la Soka Gakkai Internacional. Primero asociadas, y luego por separado, exigen una serie de requisitos para entregar el pergamino. Las recomendaciones siempre señalan no tomar fotos, mantenerlo cerrado en un butsudan (caja de madera) y tratarlo con alto respeto. Hasta moverlo de un lugar a otro implicaba un rito. 

Mandala Gohonzon para imprimir

Cual es mi más reciente sorpresa cuando veo en Internet cientos de fotos del mandala, incluyendo versiones antiguas (nunca mostradas en la organización sino para miembros exclusivos),  en diversos tamaños para descargar e imprimir. Uno de esos sitios ofrece instrucciones para hacer la ceremonia de activación e iniciación por cuenta propia. ¡Un selfservice muy a la acuariana! 


Por otro lado leo en otro blog sobre el «grito al cielo» que pegaron las organizaciones y los practicantes ortodoxos, horrorizados por «tal profanación de su símbolo más sagrado». 

A lo pisciano explican cómo se «daña el aura del Gohonzon» cuando se imprime desde Internet: «Solamente el sumo sacerdote o sus sacerdotes oficialmente designados pueden conceder copias oficiales del original en una ceremonia especial de entrega, donde se impregna la energía del Dai-Gohonzon (altar mayor)… El «aura» de un Gohonzon se inculca a través del ritual en la vida real…El otorgamiento se produce sólo después de un proceso complejo de iniciación», expresan.

Los independientes no se inmutan con tales señalamientos, «lo importante es la fe, la práctica y el estudio. No es necesario un “DOGMA”, es necesario conceptos propios, claridad y búsqueda espiritual, tampoco necesitan seguir a ningún líder ya que no los hay, el Budismo no es culto a la personalidad, es la búsqueda de nuestro Real Ser, nuestra Iluminación, nuestro estado de Buda Primordial», afirman.

Simbolismo reiki para todos


Algo similar ocurre con la práctica conocida como Reiki, y aunque no se trata de una religión sino de un sistema de sanación energética, usado como medicina alternativa en 1922 por el budista japonés Mikao Usui, comparte con las religiones un estilo de enseñanza mediante el cual el maestro inicia a sus discípulos con una serie de símbolos, en concordancia con un proceso de crecimiento espiritual.  

Por tradición, y antes de la era acuariana, se trataba de una enseñanza secreta. Los discípulos iniciados no podían hablar ni mostrar los símbolos a los no iniciados y la maestría se alcanzaba con estudio y esfuerzo. 


Recuerdo a una amiga iniciada desde hace unos años que quería que la ayudara a dibujar los símbolos, pero temía mostrarlos. Lo que no imaginaba es que con solo teclear en Google aparecerían cientos de símbolos de diversas corrientes reikistas, con explicaciones de uso, características, significados y demás detalles. Buena muestra de apertura del conocimiento para las masas.
Imposición de manos a distancia con Reiki

No obstante, los practicantes tradicionales se entristecen cuando ven que, gracias a esto, cualquiera que accede a información por Internet se atreve a convertirse en sanador o instructor, ganando dinero con ello y engañando a los demás.

También se cuestiona, como ha ocurrido con muchas otras prácticas de antigua tradición, que las iniciaciones se hagan casi en masa mediante el pago de cursos sencillos de un fin de semana, lo que ocasiona que muchos, con poco esfuerzo y estudio, se hagan llamar «maestros».

Cristianismo acuariano

Para el cristianismo, Jesús, Cristo o Jesucristo son el mismo ser, el hijo de Dios venerado al que se suplica su intercesión en oración. Por tanto, resultan incomprensibles las ideas que se manejan en la Nueva Era que distinguen  a Jesús de Cristo

El “Jesús” acuariano es el de Nazaret, un hombre como otro cualquiera. En cambio, “Cristo”, al que se suele llamar “Cristo cósmico”, “Energía crística”, no es un ser personal de unos rasgos físicos y caracteriológicos determinados, sino la Energía cósmica que habría descendido sobre Jesús de Nazaret y que todos los seres pueden activar dentro de sí mismos (el Yo Crístico).



Se ha hecho cuesta arriba -incluso para los que incursionan en la Nueva Era- entender esta perspectiva y dejar de lado la visión pisciana, quizás por ser el nacimiento de Jesús y su signo (los peces) el principal símbolo de la Era que agoniza, pero aún no muere.


Tal vez esa sea la razón por la cual la iconografía de Jesús difícilmente cambia en el imaginario colectivo. Todavía abunda en muchas representaciones new age  la clásica imagen del Jesús renacentista italiano, con la figura barbuda, de cabello largo y ojos claros. 


Las críticas a estas nuevas formas de «cristianismo acuariano» las hacen ver como una moda sin base, sin guía y sin esencia espiritual.  Los ataques por parte de sectores católicos son tan fuertes que pasan por acusar a la new age de tergiversar las enseñanzas  y hasta de ser manejada por fuerzas satánicas para engañar a los creyentes.


La mezcla -a veces indiscriminada- de creencias, simbologías, ritos y doctrinas occidentales y orientales, antiguas y nuevas, es muestra del espíritu acuariano aunque espanta a los piscianos.


Ahora bien, ¿quién tiene la razón? ¿Acaso estaban erradas las técnicas de enseñanza piscianas?, ¿o las prácticas acuarianas atentan contra la pureza originaria, como dicen los tradicionalistas? Las respuestas pasan por entender la transición y percibir lo bueno y lo malo de los viejos y de los nuevos paradigmas. 


La religiosidad pisciana deja como lección la capacidad de esforzarse, de adentrarse con disciplina, devoción y fe en una creencia, pero arroja como saldo una pasividad que obstaculiza el empoderamiento como ser espiritual y un fanatismo religioso que divide, al creerse el único portador de la verdad. 

En contraposición, la religiosidad acuariana trata de echar a un lado los dogmas, las trabas y el secretismo, buscando puntos de unión entre todas las corrientes y abriendo el conocimiento a todo aquel que lo anhela. 

Sin embargo, trae como peligro un pragmatismo que puede resultar engañoso. Para que el avance espiritual sea auténtico se deben superar los riesgos de la Era de Acuario, entre ellos un facilismo que busca enseñanzas exprés y evolución «a la carta», una sobre-información que confunde y genera dispersión, junto al auge de falsos maestros, de personalismos y de un marcado mercantilismo espiritual. 




Escrito por Glenda González 
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