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Herramientas clave: ¿Por qué es necesario sanar al niño interior?

El niño interno es un ser real que habita en el fondo de nuestra conciencia y forma parte del cuerpo emocional.  Cuando está bloqueado manifestamos desequilibrios emocionales, se afectan nuestras relaciones y proliferan los problemas económicos, afectivos y de salud.

Uno de los temas más reiterativos en materia de autoayuda y autocrecimiento es el relacionado con el niño interior. Muchas personas no entienden de qué se trata y les cuesta identificarlo, por lo que  no se comprende la importancia de trabajar con ese aspecto de nuestro ser.  

El niño interno o niño interior  forma parte de nuestro cuerpo emocional y mental, y entra dentro del campo de la personalidad (ego inferior) que debe ser depurada (ascendida) para unificarse con los aspectos superiores del ser, representados por el alma. 

Por ello, cuidar el niño interior es de vital importancia para la mejora emocional y para mantener una sana autoestima, requisitos indispensables para poder encarar nuestro lado oscuro, aquel  que necesita iluminarse para poder unirse a la luz (el alma).

El niño interior es un ser real que habita en el fondo de nuestra conciencia, que tiene voz propia y que se mantiene ahí intentando ser escuchado  y no reprimido. 

He ahí la importancia de trabajar con ese aspecto, pues representa el patrón básico de nuestra personalidad que asimilamos en la infancia y que actúa desde el inconsciente.

Casi todas nuestras creencias y patrones de comportamiento, tanto negativos como positivos, los aceptamos cuando teníamos entre 3 y 5 años, según señalan la mayoría de los expertos y terapeutas. A partir de entonces nuestras experiencias se han basado en lo que aceptamos como verdad desde aquella época de nuestra vida. 

Obviamente, en una familia donde al niño se le aprecia, estimula a crecer, a aprender y se le da muestras de amor, el niño florecerá. Pero, si hemos crecido en un hogar “disfuncional”, donde nos criticaban constantemente, nos exigían perfección, donde existía falta de amor y de cariño, lo más seguro es que actualmente continuemos tratándonos del mismo modo, minando nuestra autoestima y energía. 

TODOS LLEVAMOS DENTRO AL NIÑO QUE FUIMOS

Dice la psicóloga Marly Kuernez: 

“Parece que ya no tienes nada que ver con aquel niño (o niña) sensible, puro y travieso que has sido en la infancia. No es verdad. ¡El niño todavía vive dentro de ti!  Todavía sientes su sensibilidad, su vivacidad, su espontaneidad y también su pureza, su inocencia y su ingenuidad.  Tu Niño Interior además, guarda todas las impresiones fuertes que te afectaron, las frases que se te grabaron, la exigencia que te agobió, las necesidades que no fueron satisfechas, y también el amor que recibiste, los juegos y los recuerdos entrañables.  Todo esto, que está almacenado dentro de ti, se reproduce hoy. El escenario y los personajes ya no son los mismos, pero las emociones siguen ahí, intactas, repitiéndose una y otra vez.
Un tono de voz, una orden brusca, una palabra concreta, hace brotar los viejos sentimientos de antaño. 

Es así como nuestro niño interior no ha desaparecido, no ha dejado paso al adulto y se ha ido sin más, sino que se ha convertido en un componente -oculto y reprimido en la mayoría de los casos- de nuestra personalidad, a la cual no le damos salida.

SANAR AL NIÑO HERIDO

Un niño interno herido puede ser el resultado de una infancia donde al pequeño se le criticó constantemente, se le retiró el afecto si no lo hacía todo bien, entre otros tratos negativos. Como consecuencia, el niño se retrae y deja de intentar aprender, crecer, o se vuelve perfeccionista, tímido y con baja autoestima, sufriendo constantemente porque nunca estará satisfecho con los resultados. 

Casi todos en la infancia hemos tenido heridas emocionales que al no ser solucionadas hacen que el niño interior esté herido. El niño herido es un ser asustado que aprendió a ser un adulto no-amoroso. Siente lo que se denomina vergüenza tóxica que le hace creer que hay algo hay malo en él.

Nuestro niño interior quiere sentirse querido, abrazado y escuchado. Cuando reprimimos los impulsos del niño interior, el adulto se convierte a veces en alguien frío, distante o que constantemente se queja de todo lo que le pasa. Las heridas emocionales que sufrimos cuando éramos pequeños también siguen ocultas y latentes en la personalidad del niño que llevamos dentro, y estas salen a la superficie muchas veces en forma de creencias, comportamientos, miedos y limitaciones de todo tipo. 

El niño herido va conformando un YO FALSO, un ego inferior crítico, cargado de falsas creencias.

 

Ejemplos de actitudes de adulto con un niño herido:

  • Les decepciona una relación tras otra.
  • Sufren enfermedades continuamente, somatizan emociones o se vuelven hipocondríacos
  • Se vuelven adictos para llenar el vacío.
  • Problemas económicos o para la prosperidad pueden provenir de un niño interno bloqueado.
  • Buscan dinero y bienes materiales que les hagan sentir importantes.
  • Necesitan constantemente la adulación y son susceptibles a las críticas.
  • Tratan de conseguir de sus hijos el amor y admiración que no pudieron obtener de sus propios padres.
  • La depresión es el resultado del haber adoptado un falso yo, dejando a un lado al yo verdadero, este abandono del yo equivale a tener un vacío en nuestro interior.
  • Cuando nuestro niño interno está herido nos sentimos vacíos y deprimidos. La vida nos parece irreal, estamos ahí pero nos sentimos solos.

Sin embargo, si bien es cierto que no podemos controlar lo que nos hicieron, sí podemos controlar nuestro presente. La idea es tomar nuestro poder aquí y ahora y dejar de tratar a nuestro niño como nos trataron a nosotros. Entonces no teníamos elección, ahora sí. 

El momento de poder es siempre el presente, y es muy triste y doloroso continuar criticándonos y maltratándonos.  Ahora podemos intentar comprender lo que le pasa para sanarlo. 

Establecer una relación con nuestro niño o niña desde el amor y la comprensión es la mejor forma de sanar y es la única manera de realizar cambios positivos, establecer relaciones sanas, cuidar nuestro cuerpo, trabajar en algo que nos gusta, ser prósperos, amar incondicionalmente y llegar a sentirnos plenos y felices.

Es por ello que  el trabajo con el Niño Interior consiste casi siempre en exteriorizar esa vieja herida, encararla y después interactuar con esa parte, a fin de hacerla sentir segura.  Esta técnica es una forma de potenciar nuestro ser  mientras el adulto -más competente- reconoce y responde a nuestra parte más asustada. 

En la adultez, la imagen que tenemos de nuestro niño se convierte  en un símbolo mental  que conecta directamente con todos los recuerdos infantiles. La imagen del niño que recordamos, percibimos o visualizamos  tiene vida propia y como acompaña fielmente a las emociones, es un medio magnífico de mantenerse en contacto con ellas.

Por ejemplo, si visualizas al Niño Interno cuando estás sintiendo una enorme soledad, a lo mejor le verás en una esquina, muy triste. Si el adulto ahora, mediante la visualización, le abraza y le consuela, la soledad se va y empiezas a sentirte bien. De esta forma una visualización puede llenar  carencias de amor y también la falta de dirección y consejo.

Vea: Ejercicio para sanar al Niño Interior

Se pueden reparar las situaciones que el niño no pudo manejar en la infancia, por falta de edad, recursos o apoyo adecuado. Entonces no podías. ¡Pero ahora  puedes! Lo que pasa es que la emoción  hace olvidar  que ya se tienen recursos de sobra. Pero podemos conseguir el efecto contrario: cambiando la imagen, la emoción cambia. Lo que está en tu mente está afectando tu cuerpo y tus emociones son afectadas por ellas, de manera que si introduces transformaciones en las imágenes, tus sensaciones también se transformarán. A través de tu Niño  puedes cambiar reacciones que aprendiste en el pasado por otras más adecuadas y agradables…”

 A nivel energético, la parte de la conciencia que representa la energía de nuestro niño se encuentra situada en el chakra cardíaco. El niño interno habita en algún lado del corazón. Ahí es donde debemos  buscarla y por eso los ejercicios y meditaciones dirigen a esta zona. 

EL NIÑO SANO, VIVIENDO DESDE EL YO ESENCIAL

Cuando el maestro Jesús en una de sus más famosas parábolas dijo Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque de ellos es el Reino de los Cielos, no se refería literalmente a la etapa de la niñez, sino al Niño Interno Sano que habita en cada uno de nosotros.

Escuche: Meditación del Niño Interior (audio)

El trabajo con el Ñiño Interior, la sanación de las heridas inconscientes que dañan el cuerpo emocional permite establecer contacto con el Ser Interno, el Yo esencial que habita en cada ser. Por eso al principio de este artículo se afirma que este trabajo es  necesario para el proceso de unificación con el alma. 

El niño sano es un potencial innato de exploración, admiración y creatividad, fuente de regeneración y de nueva vitalidad, de alegría y de ganas de vivir. Ese niño aparece cuando ríes a carcajadas, cuando eres creativo y espontáneo, cuando haces cosas que amas, cuando te admiras ante un paisaje maravilloso…
La voz del niño es fundamental en el proceso de llegar a ser nosotros mismos. Ese niño expresa amor, curiosidad, pasión, creatividad y sentimientos de alegría y dolor de forma espontánea. SU ESENCIA ES AMOR FRENTE A MIEDO. Amarse a uno mismo y a los demás. Encontrar alegría, paz, seguridad amor y valía. Primero me amo Yo. Recupero mi poder…

Pensamientos de luz
  • Abro la puerta a un nuevo año. Cierro con amor la del pasado. Atrás dejo todo: lo bueno y lo malo. La puerta se abre. El proceso de la vida me apoyará en cada paso del camino.

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