Temas de Argos




Glenda González

Comunicadora Social con maestría en Gerencia. Docente en educación superior con trayectoria en medios de comunicación impresos y digitales. Master en Acupuntura Bioenergética y Bioelectricidad. Terapeuta Holística. Certificada en Terapias Florales, Restauración Bioenergética y Kinesiología. Amplia formación en Astrología y estudios esotéricos. Investigadora, escritora -y practicante- en temas de autoayuda y espiritualidad.

ACUARIO: el verdadero servidor

Entramos en los influjos del signo de Acuario, el aguador (20 de enero al 19 de  febrero), y continuando con el mito de los 12 trabajos de Hércules y su relación con los signos del zodíaco, cuenta la leyenda que para realizar el onceavo trabajo el héroe recibe la orden de limpiar el reino de Augías.

Este rey no había limpiado el estiércol de los establos durante años y años, y ello hacía que todo su reino estuviera invadido de una terrible pestilencia que hacía estragos de vidas humanas.

Hércules propone al rey la labor de limpiarlos y el soberano, un tanto incrédulo, le promete recompensarle si logra realizar esa tarea tan difícil.

Hércules se sienta en la ribera de unos ríos que pasaban por la zona y se pone a meditar sobre la posible manera de limpiar los establos. Recibe una intuición que le dice que desvíe los ríos de su cauce y haga pasar la corriente por los establos. Hércules se pone manos a la obra afanándose de tal modo que consigue en muy poco tiempo que el agua deje los establos completamente limpios.

El rey decide no dar la recompensa prometida a Hércules porque cree que han sido los propios ríos los que han realizado la labor y que el héroe no ha tenido nada que ver en ello. Hércules deja así hecho su trabajo, del que no recibe recompensa en la Tierra pero sí en los Cielos. Su prueba era ayudar a la purificación del mundo y lo había conseguido.

 

Simbología del mito

El héroe limpió los establos vertiendo simbólicamente las aguas purificadoras en servicio del hombre.

Por ello, Acuario es el importante signo en el cual estamos entrando ahora; y el más bajo de todos los trabajos cae dentro de este signo, próximo al más culminante de todos los trabajos. 

En realidad lo primero que hace Hércules en este trabajo es derribar los muros de los establos, y derribar barreras significa destruir prejuicios y aprender a pensar en términos generales, de totalidad; esto es algo propio de Acuario y de la Era de Acuario que ahora estamos iniciando. Una era que nos está impulsando a derribar los muros que nos separan para poder expresar la vida y el amor que son los ríos.

Es un trabajo que nos habla de la era que estamos inaugurando y que está haciendo que la antigua manera de pensar en términos dogmáticos esté cambiando. De ahí que muchos descubrimientos físicos nos están impulsando a pensar en términos de totalidad y de unión de todas las partes que forman el conjunto del Universo.

Al igual que Hércules, los acuarianos son los rompedores de prejuicios y de las formas de pensar obsoletas. Lo importante es que una vez destruidos esos prejuicios dejemos pasar por nuestro corazón el río del amor y de la vida que son los que realmente pueden limpiar nuestro pensamiento y nuestra alma.

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El opuesto a Acuario es Leo, signo del individuo, hombre que se ha encontrado a sí mismo como ser humano. El se sostenía sobre sus pies; era centro de su universo; las estrellas giraban a su alrededor. Aprendió que quizás él no fuera tan importante y que con cierta disciplina podría encontrar un más amplio yo; y pasó a Escorpio, donde fue probada su resistencia.

La característica del aspirante es la resistencia y el signo que requiere más resistencia es Escorpio. Triunfa en Escorpio, y en Sagitario se vuelve el discípulo unidireccional que, con su mano en el arado, no puede volver atrás. Sigue adelante, y trepa la cima de la montaña en Capricornio y pasa por la transfiguración.

En Acuario el discípulo se vuelve maestro servidor. Puede ser maestro porque aprendió a servir, y puede servir porque es maestro.

El regente del 1º decanato de Acuario es Saturno, que da disciplina, abre la puerta de la oportunidad, y con ejercicios espirituales y pruebas, fortalece los músculos espirituales y nos capacita para salir de la oscuridad a la luz.

Desde la cima en Capricornio, Hércules debe bajar a la suciedad material, y limpiar los establos de Augías. Él había trepado a la cima y pasado las grandes pruebas, de Capricornio al reino espiritual y conocido algo del éxtasis místico, y en ese estado altamente espiritual, recibió la orden de bajar y limpiar los establos.

Hércules debía ayudar a purificar el mundo por la recta dirección de las fuerzas de la vida a través de él. Al fin de la era de Acuario quizás tendremos nuevo lenguaje, el lenguaje simbólico de la energía misma. Trabajaremos en un mundo de fuerzas. ¿Por qué levantan la voz al emocionarse? Porque la energía pasando rápidamente por ustedes tiene efecto sobre el aparato vocal. Malgastan energías. Obsérvense y empiecen a trabajar con las fuerzas en ustedes mismos.

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El trabajo en la Era de Acuario

Acuario se representado como un hombre con un cántaro invertido y de él salen dos chorros de agua, el río de la vida, y el río del amor. Vida y amor encarnan la técnica de la era de Acuario; no la forma, no la mente, sino la vida y el amor.

El primer decanato es gobernado por Saturno, de ahí las dificultades, trastornos políticos, económicos y religiosos, divisiones.

En casi cualquier campo del pensamiento hay 2 fuerzas dominantes por el impacto de energías pisceanas y acuarianas: aquellos atados al pasado y lo material, y los que están adquiriendo clarividencia y ven emerger la vida, la conciencia, el propósito y el plan.

A pesar de los disturbios superficiales, el espíritu del hombre es sano y puro, se está elevando con la oportunidad. Depende de nosotros cuán rápido aprendamos la lección de cómo conducirnos para que la era pisceana del materialismo y la autoridad, la posesión y la mentalidad, pueda ser reemplazada por la era de la espiritualidad, la intuición y la conciencia universal.

El 2º decanato es gobernado por Mercurio, y vendrá la iluminación. La iluminación que llegó en Leo, opuesto de Acuario, era “yo soy el yo”, la autoconciencia. La iluminación en Acuario es “yo soy Eso”, la conciencia grupal. Mi autoconciencia desapareció, mi individualidad no im¬porta, mi personalidad es sólo un mecanismo, y mi conciencia es una con todo lo que es.

En el 3º decanato, gobernado por Venus, surge el amor inclusivo y fraternal. Se manifestará antes que la humanidad pase a Capricornio. Entrarán en ese reino con espíritu de amor. El aspirante individual no recibe la iniciación hasta amar desinteresadamente a todos.

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Hay 3 constelaciones en Acuario:
Piscis Austral, Pez del Sur, representando con Acuario a los próximos salvadores del mundo. En la culminación de Piscis, hay un pez, el avatar, no los 2 peces juntos.

Pegasus, caballo alado, símbolo inspirador de la mente superior, del amor, menospreciando la tierra en su elemento, el aire. En el nivel inferior, recordamos los pies alados de Mercurio, las alas de la mente, recordando también que una definición del amor es “fría, clara luz de la razón”.


Cygnus, Cisne, volando en medio del cielo. Cisne de la eternidad volando en el tiempo y el espacio, símbolo de vida, purificación, limpiando “aguas vivientes” de Acuario.

 


Fuentes:

http://www.libreriafloralia.es/   http://merche-rincndelsilencio.blogspot.com/

Abro la puerta a un nuevo año. Cierro con amor la del pasado. Atrás dejo todo: lo bueno y lo malo. La puerta se abre. El proceso de la vida me apoyará en cada paso del camino.

Finales y principios: Sobre cómo culminar el año

Por lo general, el mes de diciembre representa un momento de pausa, y más allá del hecho de que la mayoría de las personas se dedique a la compra compulsiva, a la bebida y a la fiesta, llega un momento en que la rutina que se venía llevando se detiene: la mayoría se concentra en hacer un balance del año que termina, en recordar viejos tiempos y en buscar predicciones para el nuevo año. Sigue leyendo

Los 9 Trabajos anteriores de Hércules han tenido que ver con la tarea individual de la liberación y el héroe ha tenido que pasar por su propio “infierno personal”. A partir de ahora, los últimos trabajos hasta el signo número 12, van a tener relación con el grupo humano. Empiezan las tareas colectivas, arrancando en el signo de Capricornio. He aquí el décimo trabajo:

 

“La Luz de la Vida debe ahora resplandecer dentro de un mundo de oscuridad” –dijo el Maestro-. “El hijo del hombre, que es también el Hijo de Dios debe pasar a través del Décimo Portal”, “En esta misma hora, Hércules se arriesgará”.

 

Cuando Hércules estuvo frente a él, éste le dijo: “Mil peligros has desafiado, ¡oh Hércules!, y mucho se ha logrado. La sabiduría y la fuerza son tuyas. ¿Harás uso de ellas para rescatar al que está en agonía, una victima de un enorme y persistente sufrimiento?”.

 

El Maestro tocó suavemente la frente de Hércules, y ante el ojo interno de éste surgió una visión. Un hombre yacía postrado sobre una roca, y gemía como si su corazón se rompiera. Sus manos y piernas estaban encadenadas; las pesadas cadenas que le ataban estaban amarradas a anillos de hierro.

 

Un buitre, feroz y temerario, permanecía picoteando el hígado de la postrada víctima, y un escurridizo chorro de sangre manaba por su costado.

 

El hombre alzaba sus manos esposadas y gritaba pidiendo ayuda, pero sus palabras retumbaban vanamente en la desolación y eran tragadas por el viento. La visión desapareció, y Hércules permanecía como antes, junto a su Maestro.

 

“El encadenado que has visto se llama Prometeo” –dijo el Maestro-, ha sufrido así durante años, y sin embargo no puede morir, pues es inmortal. Él robó el fuego del cielo, y por ello ha sido castigado. El lugar de su morada es conocido como el Infierno, el Hades, y se te pide ¡oh Hércules! ser el salvador de Prometeo. Baja a las profundidades, y allí en los planos exteriores libéralo de su sufrimiento”.

 

Habiendo oído y comprendido, el hijo del hombre que era también un Hijo de Dios, se lanzó en esta búsqueda y pasó a través del Décimo Portal.

 

Hacia abajo, siempre hacia abajo, él viajó dentro de los apretados mundos de la forma. La atmósfera se hacía sofocante, la oscuridad constantemente más intensa, y sin embargo, su voluntad era firme.

 

El empinado descenso continuó durante mucho tiempo, y solo, aunque no completamente a solas, él entró allí, y al buscar dentro, él oyó la voz plateada de la Diosa de la Sabiduría, Atenea, y las palabras fortalecedoras de Hermes.

 

Finalmente llegó a ese envenenado río llamado Estigia, un río que deben cruzar las almas de los muertos. Un centavo tenía que pagarse a Caronte, el barquero, para que pudiera conducirlas a la otra orilla.

 

El sombrío visitante de la tierra de los vivos asombró a Caronte, quién, olvidando su paga, condujo al extranjero al otro lado.

 

Hércules había entrado, por fin, en el Hades, una oscura y brumosa región, donde las sombras, o, mejor dicho, los cascarones de los muertos, se deslizaban por allí.

 

Cuando Hércules percibió a la Medusa, con su cabello entrelazado de serpientes silbantes, le lanzó su espada, pero no la hirió, sólo atravesó el aire vacío.

 

A través de senderos laberínticos, llegó a la sala del Rey que gobernaba este lugar, el mundo subterráneo, el Hades. El Rey, torvo y severo, con semblante amenazador, estaba sentado tiesamente en su negro trono de azabache. Hércules se aproximaba.

“¿Qué buscas tú, un mortal viviente en mis dominios?” “Busco liberar a Prometeo”, -dijo Hércules-.

 

“El camino está vigilado por el Monstruo Cervero, un perro con tres grandes cabezas, cada una de las cuales tiene serpientes enroscadas a su alrededor”. “Si tú puedes vencerlo con tus manos desnudas, una hazaña que aún nadie ha realizado, puedes desatar al sufriente Prometeo”.

 

Satisfecho con esta respuesta, Hércules prosiguió.

 

Pronto vio al perro de tres cabezas, y oyó su penetrante ladrido. Gruñendo, saltó sobre Hércules.

 

Agarrándo primero la garganta de Cervero, Hércules lo estrechó en su puño como en un torno. Aguijoneado por una furia frenética, el monstruo se sacudió, y finalmente, al apaciguarse su fuerza, Hércules lo dominó.

 

Hecho esto, Hércules prosiguió, y encontró a Prometeo. Yacía sobre una losa de piedra, en agonizante dolor. Entonces, Hércules rompió sus cadenas y liberó a la víctima.

 

Desandando sus pasos, Hércules regresó por donde había venido, y cuando alcanzó el mundo de las cosas vivientes, encontró allí a su Maestro.

 

“La Luz brilla ahora dentro del mundo de la oscuridad” –dijo el Maestro- “el Trabajo está realizado. Descansa ahora, hijo mío”.

El Tibetano

 

Simbología del trabajo

El descenso a los Infiernos simboliza la Tercera Iniciación, la Transfiguración.

En los Evangelios nos dice Mateo –Mateo 17-, que Jesús llevó a tres discípulos: Pedro, Santiago y Juan a la cima del Monte Tábor donde se transfiguró ante sus propios ojos, mientras “ellos cayeron sobre sus rostros”. Pedro, la piedra, es el símbolo del cuerpo físico; Santiago, el engañador, lo es del cuerpo emocional; y Juan corresponde a la mente.

Son los tres aspectos de la personalidad, postrados ante Cristo glorificado, en su transfiguración en el Monte de Capricornio.

En los trabajos anteriores, Hércules pasa por su “infierno personal”, -todos los pantanos que visita lo son-, pero ahora, empiezan las tareas colectivas.

Las Tres Cabezas simbolizan: La Sensación, El Deseo, y  las “Buenas Intenciones”, pues estas nunca corresponden a necesidades reales, ni para uno mismo, ni para el prójimo.

Hércules se lanza contra la cabeza central, que corresponde al Deseo.

Toda la aventura tiene la finalidad de liberar a Prometeo de su condicionamiento o atadura. Prometeo es el hijo del hombre, un ser celestial condicionado por la materia. El Hijo de Dios está prisionero en sus tres cuerpos inferiores, y la tarea hercúlea consiste en cortar sus ataduras.

El nombre de “Prometeo” es la traducción griega del término sánscrito “Pramanta”, que significa “columna vertebral”. Así que liberar a Prometeo significa liberar nuestra columna vertebral… Es el modo de que Kundalini ascienda por ella.

El Discípulo en Capricornio está dispuesto a descender hasta el infierno, hasta la muerte, para redimir a otros seres humanos. Después, se convertirá definitivamente en un Hijo de Dios, en un “Kumara”.

“El Sacrificio del Hombre” es el ritual para adquirir las “Blancas Vestiduras”, el “Cuerpo de Luz” o el “Cuerpo de Gloria”. Es el sacrificio de nuestro intelecto por y para una noble causa.

 

El trabajo en Capricornio: la ascensión

El 21 de diciembre el Sol entra en el cero grado de Capricornio, marcando con ello el solsticio decembrino, inicio del invierno en el norte y del verano en el sur. 

Capricornio, mayormente simbolizado en el Solsticio de Invierno, es un signo frío, triste y solitario, del mismo modo en que se siente un Iniciado al caminar todavía por el mundo. El signo representa  la ascensión a la montaña en solitario, y por ello la Cabra se muestra solitaria en la cima.

 

Lea también: Solsticio de diciembre

 

Cuando Capricornio comienza se habla de un amanecer. La Luz nace en Capricornio, y a todos los “Salvadores del Mundo” se les hace nacer en estas fechas porque simbolizan “la Luz del Mundo”, son emisarios de Cristo. 

El regente externo e interno del signo de Capricornio es Saturno. Así vemos a Saturno como la clave de nuestro tipo de “Trabajo para el Servicio al Grupo”. (Ver posición por signo de Saturno en la rueda natal).

Nadie puede ser realmente libre (el signo siguiente es Acuario) mientras quede una sola Alma prisionera. Prometeo simboliza a la humanidad encadenada a la roca de la materia.

 

 

LAS TRES ASCENSIONES, los Signos de Tierra

En Tauro, -“El Toro de Creta”-, Hércules eleva su naturaleza emocional –tercer Chacra-, hacia su naturaleza búdica –cuarto Chacra-. Trabaja desde la materia físico-instintiva.

En Virgo, -“Apoderándose del Cinturón de Hipólita”-, Hércules Eleva la materia al Cielo. Trabaja desde la materia emocional.

Ahora, en Capricornio, -“Matando a Cerbero, guardián del Hades”-, Hércules está identificado con el grupo humano, a quién trata de liberar. Trabaja desde la materia mental.


fuentes: http://www.elblogalternativo.com/

 

 

 

 

Entrada del Sol en Capricornio

El Sol entra en Capricornio el 21 de diciembre, al momento del solsticio. En astrología cabalística se corresponde con el mes de Tevet. Capricornio y Tevet son gobernados por Saturno, el cual asegura el cumplimiento de la ley en el cosmos y nos da a cada uno de nosotros exactamente lo que nos merecemos. Ésta es la razón por la cual Saturno ha tenido tan mala reputación entre los astrólogos.

El Libro de la Formación, escrito por el Patriarca Avraham hace más de 4000 años, revela que Saturno es responsable por las destrucciones, las enfermedades, la muerte, el encarcelamiento, la pobreza, la desgracia, la vergüenza y los muchos otros obstáculos que plagan nuestra vida.

Capricornio es un signo de tierra con una fuerte conexión con el mundo material. La gente nacida en este mes tiene una fuerte necesidad de seguridad financiera. Creen únicamente en lo que sus cinco sentidos les presentan y tienen problema en ver más allá de lo aparente. Capricornio representa la Columna Derecha de los signos de tierra, lo cual significa que su energía interna es agua. Esto se refleja en el carácter servicial y cuidado hacia los demás de Capricornio.

A las personas del signo de Capricornio les gusta estar en familia y tienen fuertes lazos con el hogar. Son geniales para cuidar a otros, pero por lo general pueden sentir carencia de fe en el Creador ya que son fácilmente controlados por las fuerzas físicas. Sienten temor a lo que pueda deparar el futuro al igual que a carecer de fondos para la supervivencia. Estos temores evitan que muchos Capricornio se vuelvan más espirituales.

Aquéllos nacidos bajo Capricornio son tradicionalmente confiables, responsables, cuidadosos, ahorradores y puntuales, después de todo ¡el tiempo es dinero! Son excelentes para los negocios, la contabilidad, la ingeniería, la abogacía y avanzan es cualquier posición disciplinaria, desde fiscales de tránsito hasta sargentos de la milicia.

De acuerdo con El Libro de la Formación, Ayin y Bet son las letras hebreas que controlan este mes. La letra Ayin creó a Capricornio y la letra Bet creó a Saturno. La combinación de Ayin y Bet es el nivel de Jojmá.

Lea: Capricornio, signo de la iniciación

Capricornio es uno de los 3 meses más difíciles del año, pero gracias a la festividad de Jánuca, que se extiende hasta los primeros dos días de Tevet, recibimos una inyección de Luz que nos apoya y sustenta a través del mes.


Fuente: https://es.kabbalah.com/

La Navidad no es solo un momento o una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz, la generosidad y sentir agradecimiento, es comprender el verdadero significado de Navidad. 

Calvin Coolidge

bitácora: EL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

Por lo general, asociamos la navidad a placer, regalos, fiestas y parrandas. La gente se lanza a las calles, llena los comercios y compra -casi literalmente- todo lo que ve, creando alrededor de esta época un egregor difícil de eludir, pues hasta quien no cree o no le gusta la navidad, termina siendo arrastrado por la energía.

Lea también: ¿Qué es un egregor?

El egregor -en parte positivo- si lo asociamos al compartir y a la alegría del ambiente, debemos sumarle una combinación de vibraciones densas, ligadas a gastos excesivos, despilfarro y al alto consumo de licor propio de la época; también una sensación de nostalgia y tristeza invade a muchas personas cuando hacen revisiones de su vida, del año que termina, y recuerdan a seres queridos que no están o los tiempos pasados.

El egregor también abarca a las tradiciones, principalmente derivadas de la religión católica y combinadas con otras prácticas y creencias, sobre todo en países hispanos. De ahí los platos típicos de cada región, las comidas, los adornos, las reuniones y los rituales para que el año entrante sea mejor.

Lamentablemente, muchas personas siguen las energías positivas y negativas del egregor navideño de forma autómata, cual miembro de una manada, pensando solo en “pasarla bien”, sin saber los verdaderos significados esotéricos asociados a la navidad; y ello ha sido una de las razones por las cuales se ha perdido gran parte de su esencia.

Visión esotérica: acontecimiento cósmico

La esencia de la navidad es toda una simbología, que implica la llegada de oleadas de energía espiritual al planeta: energía crística. Todos los escritos y legados esotéricos señalan que la Tierra es un planeta habitado por seres humanos, con una psiquis de evolución espiritual Crística.

Ello significa que el 24 de diciembre -independentemente de que sea o no la fecha histórica real del nacimiento de Jesús- es el el momento de entrada de energía crística a la Tierra, energía de amor que representa la penetración de la luz en la oscuridad, tanto a nivel externo (en este planteta del bien y el mal donde habitamos) como a nivel interno (en este humano dual que somos); labor que encarnó el Maestro Jesús al momento de su cruxifición …SEGUIR LEYENDO EN LA BITÁCORA ESOTÉRICA

Una vez superado el trabajo en Escorpio, Hércules emprende su siguiente tarea evolutiva. En esta ocasión el maestro presenta la tarea de ir al pantano de Estinfale, donde moran unos pájaros que hacen estragos. Una vez descubiertos, Hércules los ha de hacer volar fuera de aquel lugar. Pero el maestro, antes de despedirse pronuncia unas enigmáticas palabras para que le ayuden a lograr su empresa: “La llama que brilla más allá de la mente revela la dirección segura”.

Hércules marcha y durante mucho tiempo busca hasta que llega al fétido pantano de Estinfale. En él una multitud de pájaros graznaban haciendo un ruido amenazador y disonante. Vistos más de cerca, estos pájaros eran grandes y feroces y tenían un pico de hierro afilado como una espada. Las garras y plumas eran tan fuertes que podían hacer pedazos a los que pasaban por allí.

Tres pájaros perciben la presencia de Hércules, se precipitan sobre él, pero el héroe se defiende. Allí Hércules se para a reflexionar sobre la forma de liberar el lugar de estas aves de rapiña.

Pensó en trampas y en flechas, hasta que logró idear un buen método. Hércules poseía dos címbalos que producían un sonido ensordecedor e intolerable. Con ellos golpea bruscamente una y otra vez en el pantano haciendo un ruido tan disonante que los pájaros huyen de allí a toda prisa para nunca regresar.

Así el silencio inunda el pantano y el sol luce de nuevo en esas tierras. Así es como concluye esta  prueba de Hércules, que se relaciona con el signo de Sagitario.

Simbología del trabajo

La interpretación el trabajo señala las siguientes analogías:

Los pantanos son un símbolo y el héroe sabe que los pensamientos que crea esta mente son muy poderosos. Por eso tiene que lograr que esa mente esté muy clara y para ello ha de lograr que los pájaros salgan de esa ciénaga al aire puro donde pueden ser vistos y reconocidos.

Los pájaros que más daño hacen a esta mente cenagosa son tres:

la murmuración cruel, la conversación egoísta y el de la conversación egoísta.

Sobre el pájaro de la murmuración cruel  se ha dicho que es “el asesinato espiritual” pues muchas vidas han sido arruinadas por ella. No nos damos cuenta de que conseguimos de vuelta lo que de nosotros sale, por eso si nosotros murmuramos de otros, murmurarán también los demás. Así que si nos maltratan, debemos indagar en nosotros y descubrir en qué estamos equivocados. Una escritura antigua dice que “toda enemistad cesa para aquel que es inofensivo”. Y es que cuando se logra ser inofensivo en el pensamiento, palabra y obra, cesan todos los problemas.

Según esta teoría, el hecho de que tengamos problemas presupondría nuestro carácter ofensivo.

 

Sobre el segundo pájaro, el del rumiar de los “yoes”, se ve que cuando estamos hablando acerca de nosotros mismos, estamos ocupados siempre con nuestros propios problemas, nuestros propios asuntos. Esto nubla nuestra mente y nos aleja de la verdadera vida como un pájaro feroz. A esto se le llama “dar perlas a los cerdos”.

Es propio de un aspirante que está haciendo el camino, que va adquiriendo destreza y habilidades, responsabilizarse de sus palabras, ya que con el poder de su palabra podría dañar a su entorno, sin que ellos puedan comprender la dimensión de su mensaje. Arrojar perlas a los cerdos es desperdiciar nuestra energía en hablar de inquietudes que los otros no pueden comprender, porque simplemente no están viviendo esas inquietudes, no les interesan, no es el momento.

 

El tercer pájaro es el de la conversación egoísta. La ansiedad que producen las dos anteriores, favorecen conversaciones focalizadas en la necesidad de llenar el vacío interior, con un exterior en aparente felicidad.

 

 

En definitiva, en este trabajo sagitariano se nos está planteando lanzar una flecha muy ligera y alta, hacia la sabiduría. Y para dirigir nuestras vidas hacia un fin tan elevado debemos elevar primero nuestro pensamiento y nuestra palabra.

Sólo un espíritu inofensivo que controla su pensamiento y sujeta sus palabras puede liberarse de los problemas mundanos que tanto nos abaten.

Por ello, en el blogalternativo.com se acota que los pájaros simbolizan la transformación y la elevación de la palabra y se plantean tres pasos en función de ello:

 

Hablar la mitad de lo que lo hacemos, para parar el palabrerío compulsivo. Reflexionar antes de hablar, lo cual permite que nos “oigamos a nosotros mismos” antes de decir nada. La consecuencia es que los sonidos que lanzamos por el espacio, la vibración que emitimos, contribuye a blanquear nuestro propio karma y el de la humanidad. La música que escuchamos también debe controlarse, ya que, de no crear armonía, contribuye también al caos vibracional.

El aprendizaje en sagitario

Tras destapar a la gran ilusión en Escorpio, Sagitario corresponde a la unidad de objetivos, a lo unidireccional, al ego alineado y consciente del alma, determinada a entrar en el signo siguiente:  Capricornio, lugar donde se realiza la gran transición, pues se trata de la Montaña de la Iluminación, donde se va desde el reino humano al reino espiritual.

Antes de entrar en Sagitario, nunca hemos visto la meta: la unión con el alma, porque el alma estávelada tras la cortina de pensamientos desordenados y tras la ilusión…

Por ello, en Sagitario necesitamos aprender el CORRECTO USO DEL PENSAMIENTO, RESTRICCIÓN DEL LENGUAJE E INOFENSIVIDAD EN EL PLANO FÍSICO, siendo éstas las condiciones de un buen sagitarianoy las cualidades a desarrollar con este noveno trabajo, que  tiene la simbología del número 9, como los meses de la gestación. 

Esotéricamente Sagitario también es conocido  como “el Signo de la Crisálida”, porque en esta imagen se reúnen tres elementos:

La oruga, símbolo del ego, ¡¡se arrastra y come todo el tiempo!!, muda su piel 5 veces y representa al hombre.

La Crisálida, símbolo de la gestación del Iniciado. Es un suceso misterioso, silencioso, tras el cual ¡aparece la mariposa!

La Mariposa, símbolo del alma madura-, para ella HA HABIDO UNA COMPLETA PÉRDIDA DE TODO, TODO LO QUE ERA SE HA IDO…de la tierra pasó al aire, y sus alas se abrieron a la luz del sol, al fuego.

Sagitario es un signo de fuego y representa el Espíritu de Verdad. Pero solemos ver sólo nuestro pedacito de verdad, así que en Sagitario requerimos damos cuenta del mosaico al que nuestra verdad pertenece.

Ese espíritu de la verdad se manifiesta a través de la palabra, y he ahí la relación con el trabajo de hércules con los pájaros. Manejar el poder de la palabra no implica hablar en demasía o ser locuaz, como podría pensarse. Por el contrario, el trabajo en Sagitario requiere usar adecuadamente el verbo: hablar cuando es necesario, callar cuando es pertinente, ser sincero, sabiendo decir la verdad con amabilidad. Podemos relacionar este trabajo con un viejo adagio que señala: “el inteligente habla y el sabio calla“.  


fuentes:  http://www.libreriafloralia.es/  http://www.elblogalternativo.com/

ESCORPIO: enfrentando al enemigo interno

el trabajo de hércules en escorpio

Del 23 de octubre al 22 de noviembre el planeta entra en los influjos de Escorpio. El lapso es propicio para recordar el trabajo de Hércules en este signo, importante para entender las dificultades del crecimiento interior, que pasa por vencer nuestras creaciones mentales y emocionales.

Quien se aventura en el proceso de autoconocimiento y aspira a evolucionar como espíritu, tarde o temprano debe enfrentar a sus enemigos internos.

Muchos se rinden justo en esta fase, otros siguen adelante, toda vez que entienden la clave, dada al aprender a ver las situaciones -incluso a uno mismo- desde una perspectiva superior; tal como debió hacer Hércules, el héroe mitológico de los 12 trabajos del zodíaco, cuando se enfrentó a su monstruo interno: la hidra de Lerna.

El Maestro convoca a Hércules para encargarle una nueva tarea:  al lado del Río Amimona está el infectado pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga yace la monstruosa hidra, una calamidad en la comarca.

Esta criatura tiene nueve cabezas, y una de ella es inmortal. “Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que pueden servirte medios ordinarios; destruyes una cabeza, pero dos crecen aceleradamente“.

El Maestro da a Hércules un consejo: “Ascendemos arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos renunciando. Ve y vence”. Hércules se dirige al pantano y encuentra la guarida donde mora la bestia. Dentro de una caverna en la que reina la noche perpetua se encuentra la hidra oculta.

Hércules vigila la cueva esperando el momento propicio en que la bestia salga, pero en vano, ya que el monstruo permanece dentro de la fétida ciénaga.

Pero Hércules recurre a una estratagema y sumerge sus flechas en brea ardiendo y las lanza directamente dentro de la cueva.

Ahora sí que la hidra reacciona, se abalanza sobre Hércules e intenta enrollarse a sus pies. Una y otra vez más fuerte, no más débil. Cuando Hércules lograba cortarle una de sus cabezas, dos crecían en su lugar.

Entonces Hércules se acordó de lo que su maestro le había dicho: “Nos elevamos, arrodillándonos”. Así, Hércules, de rodillas sostuvo a la hidra alta por encima de él, para que el aire y la luz purificadores pudieran tener su esperado efecto.

El monstruo, fuera de la oscuridad, empezó a perder su poder cuando los rayos del Sol y el contacto con el viento cayeron sobre él. Las nuevas cabezas se inclinaron desfallecidas y así Hércules pudo ver la cabeza inmortal, la cual cortó y enterró debajo de una roca. Con esta  victoria de Hércules finaliza el relato del trabajo en Escorpio.

 

Simbología del trabajo

Hércules debe primero encontrar a la hidra que vive escondida. Se trata del monstruo que habita dentro de las cavernas de la mente, que se alimenta y prospera en la oscuridad de nuestro subconsciente.

En nuestras mentes se aloja la bestia, pero su existencia no se descubre fácilmente. Puede pasar mucho tiempo antes que descubramos que estamos alimentando y sustentando a una criatura tan feroz con nuestros pensamientos y emociones.

Se trata de nuestras propias creaciones y podemos identificarlas como nuestras formas de pensamiento, los egrégores personales.

 

Lea: Qué es un egregor

 

El egregor o nuestra “hidra” personal no va a salir de esa cueva (nuestra mente) porque está a gusto en su hueco, sólo lo veremos si ponemos luz sobre él, si lo buscamos y lo queremos encontrar.

Combatir a este enemigo es una tarea de héroes, porque cada vez que un deseo o pensamiento bajo es vencido, otro toma su lugar.

En realidad Hércules hace tres cosas: se da cuenta de la existencia de la hidra, la busca pacientemente, y finalmente la destruye. Se necesita la discriminación para darse cuenta de su existencia; la paciencia para descubrir su guarida; y la humildad, para sacar a la superficie lo que encontremos y exponerlo a la luz de la sabiduría.

Mientras Hércules luchó en el pantano, fue incapaz de vencer a la hidra. El truco fue levantar el monstruo en el aire; esto significa trasladar el problema a otra dimensión para poder resolverlo. Con toda humildad, arrodillándose en el fango, Hércules tuvo que examinar el problema a la luz de la sabiduría.

Cada cabeza de la hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Puede ser la comodidad, el dinero, el odio, el deseo de poder, el miedo, el orgullo, o cualquier otro.

 

Clave del trabajo en Escorpio

La tarea de Hércules consistió en aniquilar bajo la fuerza de su voluntad a todos los bajos impulsos y energías que yacían escondidos en su mente. Una labor que aún hoy muchos nos esforzamos por lograr.

Destapar los egoístas impulsos de nuestro subconsciente ha sido el trabajo del psicoanálisis. Esta técnica ha podido ayudar a sacar a la superficie los problemas, pero a menudo se detiene en ese punto.

La persona se da cuenta que un monstruo yace oculto en las zonas oscuras de la conciencia de sí mismo, pero se siente desconcertada y perpleja tratando de enfrentarse con este formidable enemigo.

Hércules invoca una luz más brillante que la de la mente que analiza. El busca elevar su problema a una dimensión superior, para así remover perpetuamente el lodazal del subconsciente.

Si queremos luchar y vencer a esa bestia interior que tantos problemas nos da y que tan escondida está dentro de nosotros, debemos exponerla a luz de energías más sutiles, menos intelectuales y las más espirituales. 

El busca un nuevo ángulo de visión y pone su problema a la luz de su espíritu. Es así como sometió a la bestia y por ello el trabajo en el signo de Escorpio representa el esfuerzo que es  necesario realizar para avanzar, y así poder unir nuestra personalidad con el alma.

Leer: Disolver  formas de pensamiento

El guerrero escorpiano

  En el camino hacia la iniciación espiritual planetaria, el nativo de Escorpio tiene la oportunidad -toda su vida-, de matar con su aguijón a los monstruos internos.

Escorpio, como signo ligado a la muerte, cuyo símbolo además del escorpión es el ave fénix,  representa realmente la muerte de la personalidad y el renacer del alma. De forma que el yo inferior se subordine a los mandantos del yo superior.   El Escorpiano es un guerrero de sí mismo en la batalla más trascendente: la conquista de su personalidad.

Sin embargo las personas no nativas de Escorpio también deben enfrentar a su enemigo interno, la mayoría de las veces agazapado en el área de su carta natal donde recae el signo (recordemos que todos tenemos áreas de vida vinculadas con cada uno de los 12 signos, según nuestro horóscopo personal).

Este mes nos da la oportunidad de tomar consciencia objetivamente de cuáles son las pruebas que debemos enfrentar.

Según los sabios Maestros el lema de este período es:

“GUERRERO SOY Y DE LA BATALLA SURJO TRIUNFADOR”.

Meditar sobre si somos guerreros. Meditar si estamos en la batalla correcta. Meditar sobre lo que entendemos por victoria.

Es oportuno colocarse ciertos trabajos interiores para sentir que la energía de Escorpio nos ha ayudado a definir nuestra vida, de forma que al finalizar este lapso utilicemos su aporte energético y la consciencia de las pruebas que debemos enfrentar todo el año.

La idea es que cuando lleguemos al signo Escorpio en un año más, podamos comprobar que hemos avanzado y que retomamos los mismos objetivos, pero en un nivel más alto, esto es, en una nueva octava de frecuencia.

 


Fuentes: http://www.libreriafloralia.es          http://fenixterra.blogspot.com/

Pensamientos de luz
  • Abro la puerta a un nuevo año. Cierro con amor la del pasado. Atrás dejo todo: lo bueno y lo malo. La puerta se abre. El proceso de la vida me apoyará en cada paso del camino.

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